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¿Conoces la ruta de los búnkers de Biescas?

Un recorrido ideal para hacer con niños que se adentra en el bosque y en la historia más reciente del Pirineo. El itinerario parte de las proximidades del fuerte de Santa Elena y recorre las obras fortificadas construidas durante la posguerra para defender la línea fronteriza.

Durante los primeros años del franquismo se construyeron en la cordillera pirenaica miles de fortificaciones para blindar la frontera ante posibles ataques invasores desde Francia. A esta gran barrera defensiva se la denominó la Línea P -la letra “P” es la abreviatura de Pirineos- y atravesaría las montañas y valles pirenaicos desde el Cantábrico al Mediterráneo, a lo largo de unos 500 kilómetros.
 
Biescas es uno de los pueblos pirenaicos que esconde entre su paisaje estas fortificaciones, camufladas entre la maleza durante décadas. Hace unos años se rescataron del olvido y se señalizaron para crear lo que se conoce como la “Ruta de los búnkers”. Se trata de un recorrido sencillo a través del bosque y es perfecto para hacer con los más pequeños de la casa porque depara sorpresas a lo largo de todo el camino. Para comenzar la ruta tendrás que tomar la pista que sube a la ermita de Santa Elena y, poco antes de llegar a la barrera, encontrarás un pequeño parking con un panel explicativo sobre la línea P.
 
Justo ahí comienza la senda, que discurre por estas construcciones de hormigón escondidas en pleno bosque y rodeadas de abedules, avellanos, acebo, altísimos bojes, salceras… un paraíso de flora y fauna que nos permite disfrutar de la naturaleza a la vez que conocemos una parte importante de nuestra historia.
 
Una característica común de estas obras es que, con el paso de los años, han quedado totalmente mimetizadas con las rocas y la vegetación del entorno, por lo que si no hubieran sido limpiadas y señalizadas pasarían desapercibidas al caminante. Curiosamente, estos asentamientos defensivos no llegaron a entrar nunca en servicio, a pesar de estar catalogados como secreto militar y configurar la mayor obra fortificada de la Península Ibérica y la más importante levantada en Europa con posterioridad a la II Guerra Mundial. Los del término municipal de Biescas corresponden al ‘Núcleo de Resistencia 106‘, uno de los veinte en los que se estructuraba esta línea en Aragón.
 
Aprovechando la visita a la zona, puedes conocer otros atractivos turísticos de la Tierra de Biescas, como el espacio de multiaventura Polituara, la ermita y el dolmen de Santa Elena o la vía ferrata situada en el mismo entorno.
 
Por cierto, éste no es el único lugar en el que podemos encontrar restos de la línea P en el Pirineo aragonés. El municipio de Canfranc cuenta también con varios búnkers pertenecientes a esta línea defensiva, muchos de ellos recuperados y accesibles, y se encuentran situados en las proximidades de la Estación Internacional de Canfranc, en el conocido como paraje de “Los Arañones”.
 
Foto: José Miguel Navarro