Riglos

Añadir a mi viaje

Junto al río Gállego, custodiada por sus impresionantes mallos, se alza la pequeña localidad de Riglos.   Estas gigantescas moles de conglomerado, originadas por la acción del agua, el viento y la lluvia, llegan a alcanzar los 300 metros de altura. Su característico color rojizo se debe al predominio de la arcilla y el mineral de hierro en su composición.

HoyaHuesca.Mallos Riglos Atardecer

Junto al río Gállego, custodiada por sus impresionantes mallos, se alza la pequeña localidad de Riglos.

Estas gigantescas moles de conglomerado, originadas por la acción del agua, el viento y la lluvia, llegan a alcanzar los 300 metros de altura. Su característico color rojizo se debe al predominio de la arcilla y el mineral de hierro en su composición.

Desde hace décadas, los Mallos de Riglos son un paraíso para los amantes de la escalada, que encuentran en sus paredes verticales uno de los desafíos más imponentes de la península Ibérica. Si eres de los que no se atreve o no puede escalarlos, te emplazamos a que los visites al atardecer, cuando su característico color rojizo se acentúa. El espectáculo no te dejará indiferente.

Los malllos de Riglos también son una delicia para los aficionados a la observación de aves. Las rapaces son las que más sobrevuelan la zona. El Centro de Interpretación de aves carroñeras, ARCAZ, situado a las afueras de la localidad, dedica un amplio espacio al buitre leonado.

Si lo tuyo es más lo de caminar, puedes recorrer el itinerario que asciende desde el pueblo hasta los Mallos, teniendo el río Gállego como testigo durante toda la ruta. Para contemplar la grandiosidad de estas enormes paredes verticales, puedes seguir el sendero que da la vuelta a los Mallos.


Ver vídeo

Mapa

Información básica

Qué ver cerca de Riglos

Agenda