Calaceite, en la comarca del Matarraña, conserva una profunda tradición de veneración a las reliquias, que se convierte en uno de los elementos más característicos de su calendario religioso.
La más importante es la Celebración de la Santa Espina, que tiene lugar cada año el lunes de Pentecostés y está declarada festivo local. La reliquia, que según la tradición fue traída por un peregrino, se conserva en un magnífico relicario gótico de plata en la parroquia de la localidad. La jornada se centra exclusivamente en actos religiosos, con una solemne misa concelebrada por numerosos sacerdotes y una procesión vespertina por las calles adornadas con oratorios y acompañada por los niños de Primera Comunión.
Además, Calaceite celebra otras festividades religiosamente vinculadas a reliquias, como el día de San Blas (3 de febrero) y la fiesta de los Santos Plácida y Reparato (17 de agosto), tercer día de las Fiestas Mayores. En ambas ocasiones se procesionan sus relicarios, destacando especialmente el de los santos venerados en agosto, decorado con una detallada orfebrería que constituye una auténtica obra de arte sacro.
Curiosidades
La reliquia de la Santa Espina se guarda en un relicario gótico de plata de gran valor artístico. Esta pieza histórica no solo es objeto de devoción, sino también un ejemplo excepcional de orfebrería religiosa medieval conservada en el ámbito rural aragonés.
El 3 de febrero se celebra la fiesta de San Blas, durante la cual se veneran sus reliquias junto a las de otros mártires. El 17 de agosto, en las Fiestas Mayores, la imagen de los Santos Plácida y Reparato se acompaña de un precioso relicario dorado que encabeza la procesión.
En la fiesta de la Santa Espina, los niños y niñas que han tomado la Primera Comunión desfilan con sus trajes como símbolo de pureza. Las calles se engalanan con pequeños altares, y los fieles pueden acercarse al final del día a venerar la reliquia en su capilla.