Belchite
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Naturaleza y rincones ocultos en el corazón de las Cuencas Mineras.
En el término municipal de Martín del Río se esconden dos de los parajes más desconocidos de la provincia de Teruel: el Hocino del Pajazo y el Hocino de la Rambla, espectaculares desfiladeros fluviales que constituyen unos de los principales atractivos naturales del municipio. En el entorno se localiza también el Embalse de las Parras, de notable interés paisajístico. Por el término municipal discurren varias rutas senderistas, como la GR-262 y la PR-TE 96, y está prevista próximamente la Vía Verde Utrillas–Zaragoza, que reforzará la conexión del municipio con la red de itinerarios verdes de Aragón.
El casco urbano conserva patrimonio arquitectónico tradicional, con la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción como principal referencia, y en las afueras del núcleo urbano, junto a la N-211, se encuentra la Ermita de los Santos (San Fabián y San Sebastián), vinculada a la tradición y la historia local.
Hocino de la Rambla: un rincón por descubrir
Al oeste de Martín del Río se encuentra el Hocino de la Rambla, un espectacular desfiladero fluvial excavado por el río de la Rambla, caracterizado por altas paredes calizas, vegetación de ribera y un ambiente fresco y encajonado de gran valor paisajístico.
El sendero recorre el fondo del barranco entre pasarelas y pequeños puentes, permitiendo disfrutar de cascadas, pozas y formaciones rocosas singulares, como el conocido Pozo de las Televisiones. La presencia de fauna como la cabra montés y aves rapaces refuerza el atractivo natural de este rincón poco conocido del interior de Teruel.
Hocino del Pajazo: piedra tosca y mucha agua
El Hocino del Pajazo debe su nombre al antiguo barrio de El Pajazo, en Martín del Río, hoy desaparecido bajo las aguas del embalse de las Parras. Constituye un espectacular desfiladero excavado por el río de las Parras, afluente del río Martín. El paisaje se caracteriza por un cañón de caliza con paredes encajonadas y formaciones de piedra tosca y, justo antes de entrar en el hocino, aparece un salto de agua de 14 metros, conocido como la Cascada del Pajazo. En su interior se localizan enclaves de gran singularidad como el Pozo de las Palomas, una cascada que brota directamente desde el interior de una cueva. El entorno del embalse conserva además valiosos vestigios del pasado humano, como una necrópolis medieval excavada en la roca y restos de antiguos colmenares tradicionales, y es frecuente la observación de cabras montesas en las paredes del cañón y buitres planeando sobre el desfiladero, conformando un recorrido sencillo y muy atractivo desde el punto de vista paisajístico, geológico y cultural.
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