El alma del Valle de Tena. La Ermita de Santa Elena y su romería de las Cruces

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El alma del Valle de Tena. La Ermita de Santa Elena y su romería de las Cruces

La Ermita de Santa Elena se alza en un entorno privilegiado sobre la Foz de Santa Elena, en la entrada al Valle de Tena desde Biescas.

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Dedicada a Santa Elena, madre del emperador Constantino, su interior conserva una cueva asociada a leyendas antiguas y una fuente intermitente conocida como “La Gloriosa”, cuyas aguas brotan de manera irregular y se precipitan en cascada por el risco. Este manantial ha sido tradicionalmente objeto de devoción, vinculado a creencias populares sobre fertilidad, protección y señales de bonanza o escasez.

La Romería de las Cruces, que tiene lugar el domingo de Pentecostés, es una de las más antiguas documentadas del Valle de Tena y la Tierra de Biescas. Durante este rito, más de una treintena de cruces parroquiales recorren los antiguos caminos hacia la ermita, reuniéndose en el Estrecho de Monforat para iniciar la procesión conjunta hasta el santuario. Allí se celebra la misa, se realiza el emotivo “Besacruces” —saludo ceremonial entre las cruces— y se comparte una jornada de fe, identidad y convivencia que sigue viva siglo tras siglo.

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Curiosidades

Dentro de la ermita se abre una cueva donde la tradición afirma que Santa Elena se refugió. Al salir, brotó la fuente “La Gloriosa”, de caudal irregular, cuyas aguas se precipitan en cascada desde el risco. Se cree que su carácter intermitente anunciaba tiempos de sequía o abundancia en la comarca.

La ruta hasta la Ermita de Santa Elena parte del barrio de La Peña en Biescas, siguiendo el sendero señalizado PR-HU 78. En menos de unas dos horas se alcanza la ermita. El itinerario atraviesa puente sobre el Gállego, bosque, dólmenes, el fuerte histórico, combinando patrimonio, naturaleza y devoción en un solo trayecto.

Biescas es un excelente punto de partida para descubrir las Iglesias del Serrablo, un conjunto único de pequeños templos altomedievales entre los siglos X y XI. Su estilo, mezcla de influencias mozárabes y lombardas, es exclusivo del valle del Gállego y constituye uno de los patrimonios románicos más singulares de Aragón.

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