Al recorrer la histórica Borja, hay paradas imprescindibles para comprender su historia ligada al esplendor religioso.
La antigua Colegiata de Santa María, declarada Bien de Interés Cultural, se alza como referente de la fe local gracias a su imponente torre y su interior gótico-renacentista, que invita a detenerse ante sus retablos y capillas. Su espléndido Museo permite comprender la importancia litúrgica del templo a través de piezas de orfebrería, indumentarias litúrgicas y obras de arte que reflejan siglos de devoción.
El Convento de la Concepción, también BIC, conserva el espíritu de la clausura femenina y muestra una arquitectura sobria que favorece la reflexión interior. El recorrido culmina en el Convento de Santa Clara y su museo, donde el visitante puede conocer en profundidad la vida cotidiana de las religiosas y el papel de las órdenes en la formación espiritual de la comarca. Borja se convierte así en un lugar donde la experiencia cultural y religiosa se entrelaza con serenidad y profundidad.
Curiosidades
Santa María fue Colegiata desde 1598, lo que le otorgó un cabildo propio y una gran relevancia eclesiástica en la comarca. Su torre mudéjar, visible desde gran parte del municipio, actuó durante siglos como símbolo de identidad religiosa y punto de referencia para los peregrinos.
El Museo de la Colegiata alberga piezas procedentes de ceremonias solemnes, como cálices platerescos y cruces procesionales. Entre sus fondos destaca un excepcional arcón de plata utilizado para custodiar reliquias, lo que demuestra la riqueza espiritual y artística que Borja acumuló.
El Convento de Santa Clara conserva objetos cotidianos de la comunidad franciscana, incluyendo utensilios de cocina, instrumentos musicales y documentos manuscritos. Esta colección permite comprender cómo la vida religiosa no solo se basaba en la oración, sino también en el trabajo, el silencio compartido.