Arte Sacro en las Cinco Villas. Museo Arte Sacro de Luesia y Centro de Arte Religioso del Prepirineo en Uncastillo
Aragón con alma Catedrales e iglesias históricas Templos con alma
El Centro de Arte Religioso del Prepirineo (Uncastillo) y el Museo de Arte Sacro de Luesia forman un itinerario cultural imprescindible para comprender la evolución de la espiritualidad y el patrimonio religioso en la comarca de las Cinco Villas.
Ambos espacios expositivos permiten recorrer siglos de historia a través de piezas procedentes de iglesias, ermitas y cofradías locales, mostrando cómo el arte sacro ha sido vehículo de fe, poder simbólico y tradición comunitaria.
En Uncastillo, el centro está situado en la iglesia románica de San Martín de Tours, un templo del siglo XII que acoge una cuidada selección de esculturas, relieves, orfebrería y pintura medieval. En Luesia, el Museo de Arte Sacro expone obras que reflejan la devoción popular y el esplendor litúrgico vivido en el territorio. La visita conjunta permite entender cómo la religión configuró la vida social, el calendario festivo y la identidad cultural de las Cinco Villas, convirtiendo estos museos en auténticos guardianes de la memoria espiritual del territorio.
Curiosidades
Bajo las bóvedas de San Martín de Uncastillo, se aloja una de las colecciones de arte sacro medieval más destacadas de Aragón: una Virgen sedente del siglo XII, capiteles con motivos vegetales y bíblicos procedentes de templos locales y un frontal de altar gótico policromado que narra escenas de la Pasión, son algunas de las piezas a no perderse.
En el Museo de Luesia sobresale el retablo gótico de San Esteban, junto a tallas como una Virgen con Niño del siglo XV y una sobresaliente colección de cálices y crismeras. Muchas de estas obras formaban parte de procesiones y festividades locales, reflejando la religiosidad cotidiana de la villa.
Ambos museos muestran cómo el arte sacro actuaba como “Biblia visual” para fieles que no sabían leer. Retablos, imágenes y símbolos ayudaban a entender la fe a través de la emoción. La ruta permite descubrir cómo la espiritualidad se plasmó en piedra, madera y color a lo largo de los siglos.