Panticosa

Rodeada de algunas de las cumbres más altas del Pirineo, la fama a esta villa le viene de su histórico balneario.

Relajarse en las aguas de uno de los balnearios más antiguos de Europa es uno de los grandes atractivos del Valle de Tena.
 
Ya los romanos se beneficiaban de las propiedades de las aguas termales en esta zona pero fue entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX cuando el balneario de Panticosa se convirtió en uno de los más grandes y prestigiosos de España.
 
Hoy en día, Panticosa Resort ofrece al visitante un moderno complejo termal de más de 8.500 m² dedicados al bienestar y a la salud a través del poder terapéutico de las aguas.
 
El hermoso entorno natural que rodea el balneario convierte a la localidad en el destino ideal para los amantes de la naturaleza y de los deportes de montaña.
 
Si acudes durante la temporada invernal podrás dar rienda suelta a tu pasión por la nieve en las vecinas estaciones de esquí alpino de Aramón Panticosa y Aramón Formigal. Y si lo tuyo no es esquiar, súbete el telecabina que parte del mismo pueblo y disfruta de unas vistas increíbles. En verano, en dicha telecabina podrás hacer una preciosa excursión a los lagos glaciares que salpican las altas montañas (conocidos aquí como ibones).
 
El entorno de Panticosa te brinda la oportunidad de practicar todo tipo de deportes de aventura como escalada, rutas a caballo, en bici o senderismo.
 
Ya en la localidad, merece la pena que des una vuelta por su casco urbano de calles y casas de piedra. No olvides hacer una visita a la iglesia de la Asunción, del siglo XVI.
 
Además, muy cerca de Panticosa se encuentran enclaves de gran interés histórico-artístico como Jaca, San Juan de la Peña o el conjunto de iglesias de Serrablo.

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