Graus, Benabarre, Panillo

En Graus, capital de Ribagorza, te abre sus brazos en forma de ríos, pues en su amplio valle confluyen el Ésera y el Isábena que bajan de los neveros pirenaicos.

El barrio de abajo o Barrichós conserva el sabor medieval de su origen medieval y edificios señoriales. Te encantará la plaza Mayor, cuyos soportales armonizan estilos y épocas muy diferentes. Allí se alza el Ayuntamiento, con arquería mudéjar del renacimiento aragonés, y las casas Heredia y del Barón, con las fachadas pintadas. El monumento a Joaquín Costa es visita obligada.
 
Tienes que subir a la basílica de la Virgen de la Peña, con estilos superpuestos desde el románico, y dejarte seducir por su claustro y el antiguo hospital. Desde la galería podrás disfrutar de una vista inolvidable sobre los valles del Ésera y el Isábena abrazándose en Graus. En el claustro se celebran frecuentes conciertos y actividades culturales; asistir de noche a una de estas veladas es una experiencia especial. La iglesia parroquial de San Miguel , románica y muy transformada hasta el siglo XVIII, muestra una valiosa colección de tablas góticas.
 
Graus, que ya toca con la mano el Pirineo, bebe su agua y goza de sus cumbres, atesora entre sus piedras milenarias el ímpetu de una villa de mercado, comercio y señorío.
 
Benabarre fue la primera capital de Ribagorza a mediados del año mil. Callejear es sentir el roce de los siglos en sus callejuelas intrincadas que siempre conducen por empinadas rampas al castillo de los Condes de Ribagorza, un prodigio difícil de tomar al asalto. Las casas se comunican por soportales que crean un ambiente protegido, vuelto al interior. La Iglesia, neoclásica, ha aprovechado sillares del antiguo templo gótico. En su interior se ubica en Museo Parroquial con valiosas obras de arte sacro. La calle Mayor te muestra viviendas espectaculares como la de los Cimorra o la de los Balaguer. En la Plaza Mayor, Casa “Vergara” o la “Curós” y el Ayuntamiento, con su galería de arcos.
 
Benabarre cuenta con un pozo de hielo, museos etnográfico y otro del chocolate, especialidad de la zona que no puedes dejar de probar. En los alrededores tienes la ermita de San Medardo, patrón de la villa, y el convento de Llinars. Benabarre es punto de partida de varias rutas muy atractivas por la Ribagorza y su entorno facilita variadas actividades deportivas y culturales: embalse de Canelles; ruta de castillos como Luzas, Viacamp o Chiriveta; el conjunto medieval de Montañana o la sierra del Montsec con sus inverosímiles relieves.
 
En esta comarca tienes que acercarte a visitar el convento budista de Panillo, que desde los años ochenta ofrece en un genuino templo butanés la posibilidad de sosegar el espíritu con las prácticas de esta comunidad religiosa que ya forma parte del pueblo y de la comarca. 

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