Ruta de la Pradera de Ordesa a la Cascada de la Cola de Caballo
- Torla
- 17,5 km. Ida y vuelta
- 5 h 30 m
Rutas senderistas en familia: pequeños recorridos para grandes momentos, con naturaleza cercana, pueblos tranquilos y senderos donde cada paso se comparte.
Senderismo de postal, pero al alcance de muchas familias con algo de costumbre de andar. Aquí los caminos se enredan entre bosques, cascadas y refugios de montaña, con desniveles más serios pero siempre por buenos senderos. La clásica Pradera de Ordesa a la Cascada de la Cola de Caballo, el tramo de Fanlo a Broto o las rutas de La Sarra al Refugio de Respumuso, de Plan de Senarta al refugio de La Renclusa y de La Mina al Ibón de Estanés son opciones perfectas para introducir a peques y adolescentes en la alta montaña, siempre ajustando la distancia y el ritmo a cada grupo
Entre el Pirineo y el valle del Ebro se abre un territorio perfecto para familias: pueblos tranquilos, cañones espectaculares y recorridos sin tanta altitud ni sensación de “alta montaña”. Los caminos de Alquézar a Asque y la Ruta de los pueblos permiten combinar senderismo con visitas a pueblos con encanto. Más al sur, los recorridos de Aldehuela de Liestos a Torralba de los Frailes y del Límite provincial a Calmarza y Jaraba se mueven entre hoces, miradores y balnearios. Y en la franja occidental, el tramo entre Petilla de Aragón y Sos del Rey Católico recorre antiguos caminos de frontera con vistas muy amplias, ideal para una jornada tranquila en familia.
En Teruel, muchas rutas familiares siguen grandes senderos de largo recorrido, pero se pueden adaptar a media jornada escogiendo tramos. Los caminos de Griegos a Orihuela del Tremedal, de Bezas a Albarracín y de Camarena de la Sierra a Riodeva atraviesan bosques, parameras y miradores sobre valles profundos, con pueblos llenos de historia al inicio o al final. Las etapas de El Vallecillo a Guadalaviar, de Cantavieja a Fortanete y de Pitarque a Cañada de Benatanduz permiten descubrir, paso a paso, la personalidad del Maestrazgo y la sierra de Albarracín: paisajes amplios, arquitectura tradicional y mucha tranquilidad.
El sur de Aragón también se disfruta en familia siguiendo ríos, barrancos y antiguos caminos mineros. Los tramos entre Ariño y Albalate del Arzobispo, Obón y Alcaine o Martín del Río y Montalbán enlazan valles encajados, cortados rojos y pueblos que conservan la memoria minera. Las rutas de Oliete al Barranco de Mortero y de las Lastras de San José se adentran en parajes de roca, agua y vegetación de ribera, perfectos para aprender geología “sobre el terreno”. Y la ruta de Estercuel al Mirador de Moncoscol, que pasa por el Monasterio del Olivar y antiguos molinos, suma paisaje, patrimonio y silencio, una combinación muy agradecida para caminar con calma.
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