
“Cuando se reúnen, conversan con pocas palabras y con acertijos, con alusiones oscuras a la mayor parte de las cosas y usando un término por otro; les gusta exagerar con el fin de elogiarse y de menospreciar a los demás.
También son jactanciosos, prepotentes y aficionados al lenguaje pomposo, si bien poseen aguda sutileza y no carecen de habilidad para aprender.”
(Diodoro Sículo, siglo I a.C.)