Los balnearios del Pirineo aragonés unen a sus virtudes naturales propias, la belleza de los inmensos bosques y altas cumbres, complementando así los efectos de sus aguas con los deportes de montaña.
En las sierras ibéricas encontramos que el agua y la roca se combinan para crear caprichosas esculturas, valles y barrancos,lugares idóneos para el reposo.
Finalmente, en el macizo de Javalambre, compuestos de altas y salvajes sierras, abundan las fuentes y manantiales de aguas con propiedades medicinales. Un entorno de gran quietud y serena belleza.